Irán acusa ante la ONU a Estados Unidos de emplear desinformación para desestabilizar el país y justificar una intervención militar.

Naciones Unidas (RRC): En una tensa sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebrada este jueves, el representante adjunto de Irán ante el organismo, Gholamhossein Darzi, acusó directamente a Estados Unidos de recurrir a «mentiras, distorsión de hechos y desinformación deliberada» con el objetivo de ocultar su supuesta implicación en los disturbios internos que vive el país persa y sentar las bases para una nueva intervención militar.

La declaración iraní se produjo durante una reunión de emergencia solicitada por la delegación estadounidense para abordar la situación en Oriente Medio, en medio de las protestas antigubernamentales que sacuden Irán desde finales de diciembre de 2025. Estas manifestaciones, inicialmente motivadas por la grave crisis económica (colapso del valor de la moneda, inflación descontrolada y escasez), han dejado un saldo de miles de muertos y detenidos según diversas fuentes, y han escalado hacia una confrontación de alto riesgo diplomático y militar.

Darzi denunció que Washington «intenta presentarse como amigo del pueblo iraní» mientras, simultáneamente, «sienta las bases para una gran labor de desestabilización política e intervención militar bajo una supuesta narrativa humanitaria». El diplomático vinculó directamente la actual ola de protestas con el fracaso de lo que calificó como «guerra de agresión de 12 días» lanzada contra Irán en junio de 2025 por Israel y Estados Unidos, que incluyó bombardeos a instalaciones nucleares iraníes.

«Incapaces de lograr sus objetivos mediante la guerra de agresión de los 12 días contra Irán en junio de 2025, ahora buscan perseguir las mismas metas a través de la desestabilización política, los disturbios internos y el caos», afirmó Darzi ante el Consejo.

El representante iraní también rechazó las acusaciones contra su gobierno por la represión de las protestas, atribuyendo las muertes principalmente a «grupos armados organizados» y, en particular, al Estado Islámico, según la versión oficial de Teherán. Insistió en que su país responderá de manera «decisiva, proporcional y legal» ante cualquier acto de agresión directo o indirecto.

La acusación se enmarca en un contexto de máxima tensión bilateral tras el conflicto armado de mediados de 2025 y las recientes declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha advertido que «todas las opciones están sobre la mesa» para detener la represión en Irán y ha instado a los manifestantes a «tomar el control» de las instituciones.

Por su parte, el embajador estadounidense ante la ONU defendió la posición de Washington argumentando que su país apoya a «los valientes pueblo de Irán» frente a un régimen que, según sus palabras, «no puede ser reformado» y que actúa con «brutalidad salvaje».

La sesión del Consejo de Seguridad refleja la profunda división internacional sobre la crisis iraní: mientras Estados Unidos y algunos aliados occidentales exigen medidas inmediatas contra la represión, Rusia y otros países han criticado la convocatoria como un intento de justificar una injerencia extranjera.

Hasta el momento, la situación en Irán continúa volátil, con reportes de apagones de internet, miles de detenciones y un fuerte despliegue de fuerzas de seguridad. La comunidad internacional observa con preocupación el riesgo de una nueva escalada militar en la región, apenas siete meses después del enfrentamiento directo entre Irán, Israel y Estados Unidos en 2025.

La Misión Permanente de Irán ante la ONU ha anunciado que continuará elevando comunicaciones formales al Secretario General António Guterres y al Consejo de Seguridad para documentar lo que califica como «injerencia extranjera» en sus asuntos internos.

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